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Aluminio y acero en infraestructuras portuarias: propiedades y criterios de elección

3 min de lectura· Pantalanes y Embarcaderos
Aluminio y acero en infraestructuras portuarias: propiedades y criterios de elección

La elección de los materiales es uno de los aspectos fundamentales en el diseño y fabricación de infraestructuras portuarias. Pasarelas, pantalanes, fingers, estructuras auxiliares y otros equipamientos marítimos trabajan en un entorno especialmente exigente, caracterizado por la humedad, la salinidad, la exposición a los agentes atmosféricos y, en muchos casos, un uso frecuente e intensivo.

Entre los materiales más utilizados para este tipo de aplicaciones se encuentran el aluminio y el acero, cada uno con unas propiedades específicas que hacen que su utilización resulte más adecuada en función de las características de cada proyecto.

Por este motivo, no se trata de establecer qué material es mejor de forma general, sino de seleccionar la solución más apropiada según las cargas, las condiciones ambientales, el uso previsto, las necesidades de mantenimiento y los requisitos económicos de la instalación.

El aluminio: ligereza y buen comportamiento frente a la corrosión

El aluminio de calidad adecuada para aplicaciones marítimas presenta como una de sus principales características su buen comportamiento frente a la corrosión. El propio material desarrolla una capa superficial de óxido que actúa como protección, lo que resulta especialmente interesante para elementos instalados junto al agua y sometidos de forma continua a ambientes húmedos y salinos.

Otra de sus propiedades más destacadas es su reducido peso en comparación con el acero. Esta ligereza facilita el transporte, la manipulación y el montaje de las estructuras y permite reducir las cargas transmitidas a otros elementos de la instalación.

Estas características hacen del aluminio una alternativa especialmente interesante para determinados componentes y estructuras marítimas donde la ligereza y la resistencia a la corrosión tienen un papel relevante.

Sin embargo, su elección también debe considerar otros factores. Su capacidad resistente puede resultar más limitada para determinadas solicitaciones estructurales y su coste suele ser superior al del acero, por lo que no siempre constituye la solución más adecuada.

El acero: resistencia para estructuras sometidas a un uso intensivo

El acero continúa siendo uno de los materiales fundamentales en la fabricación de estructuras portuarias gracias, principalmente, a su elevada resistencia mecánica, rigidez y capacidad para soportar cargas importantes.

Estas propiedades resultan especialmente interesantes en elementos como las pasarelas de acceso, sometidas al tránsito frecuente de personas, equipos o cargas y donde la robustez estructural constituye un requisito prioritario.

Su utilización en ambientes marítimos requiere, sin embargo, prestar especial atención a la protección frente a la corrosión. Para ello pueden emplearse diferentes tratamientos en función de las características de la estructura, su ubicación y las condiciones de exposición.

Una de las soluciones habituales es el galvanizado, que proporciona al acero una protección adecuada frente a la corrosión. No obstante, no todas las estructuras de acero se galvanizan. En determinados casos se opta por la aplicación de sistemas de pintura anticorrosiva específicos para ambientes marinos, como los sistemas de categoría C5-M, especialmente formulados para proteger el acero en condiciones de elevada humedad y salinidad.

Cuando se busca combinar la protección del galvanizado con un acabado superficial determinado o reforzar todavía más la protección frente a la corrosión, puede aplicarse posteriormente un sistema de pintura sobre el acero galvanizado. Esta combinación se conoce como sistema dúplex, al integrar la protección proporcionada por el galvanizado con un revestimiento de pintura.

La elección depende de cada aplicación

Las propiedades de ambos materiales hacen que aluminio y acero convivan habitualmente dentro de las infraestructuras portuarias, e incluso puedan formar parte de una misma instalación.

En determinados elementos puede resultar prioritario reducir el peso y disponer de una elevada resistencia natural frente a la corrosión, haciendo especialmente adecuado el aluminio. En otros, las cargas estructurales, la frecuencia de uso o la necesidad de una mayor robustez pueden favorecer la utilización del acero debidamente protegido.

Por ello, la selección debe realizarse considerando conjuntamente factores como las cargas previstas, la ubicación de la infraestructura, la exposición al ambiente marino, la intensidad de utilización, el mantenimiento necesario, la durabilidad esperada y el coste de la solución.

Materiales adaptados a las necesidades de cada infraestructura

El diseño de una infraestructura portuaria duradera no depende únicamente de escoger un determinado material, sino de utilizar cada material allí donde sus propiedades ofrecen una mejor respuesta a las condiciones reales de servicio.

El aluminio aporta ligereza y un buen comportamiento frente a la corrosión, mientras que el acero destaca por su resistencia, rigidez y robustez, siempre acompañado de los sistemas de protección adecuados cuando trabaja en ambientes marítimos.

La correcta combinación de materiales, tratamientos y soluciones constructivas permite desarrollar pantalanes, pasarelas y equipamientos portuarios seguros, resistentes y adaptados a las necesidades específicas de cada instalación.

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